En los últimos cinco años, la comunicación en el deporte ha evolucionado más que en las tres décadas anteriores. Las redes sociales han transformado la relación entre clubes, federaciones, deportistas y público: hoy las noticias no se explican, se viven en directo. La comunicación ya no es solo transmisión de información; es relato, es identidad y es emoción compartida.
En Sentrenta lo sabemos bien: comunicar es como entrenar. Hace falta constancia, coherencia y una capacidad de adaptación permanente. El futuro de la comunicación deportiva no será más complicado, sino más inteligente, más cercana y más humana.
Más audiovisual
El deporte es acción, ritmo y emoción. Y lo audiovisual es el lenguaje capaz de captarlo en toda su esencia. El vídeo breve se ha consolidado como formato universal: reels y TikToks muestran fragmentos de entrenamientos, celebraciones o momentos de vestuario que conectan con la afición de manera inmediata.
Pero lo audiovisual no se limita a clips virales. El directo también gana peso: retransmisiones en streaming de competiciones, ruedas de prensa o, incluso, sesiones de entrenamiento que abren las puertas a una comunidad digital cada vez más amplia.
Ya no se trata de disponer de grandes recursos técnicos, sino de saber captar y transmitir el momento con veracidad y autenticidad.

Más directa
El tiempo de espera se ha reducido hasta casi desaparecer. El público quiere vivir el deporte en tiempo real: sentir la euforia del gol, ver la reacción de un deportista tras la prueba o escuchar las primeras declaraciones aún con la adrenalina a flor de piel.
En comunicación, la diferencia es clara: publicar al día siguiente puede informar, pero comunicar al momento es lo que crea vínculos, despierta conversación y multiplica el impacto.
Más cercana
Las clasificaciones explican el resultado, pero las historias explican el sentido. El futuro de la comunicación deportiva pasa por humanizar los relatos: poner en valor el esfuerzo invisible, mostrar las rutinas de entrenamiento, dar voz a las personas que hay detrás de los éxitos.
Esa mirada es la que construye comunidad. El público quiere conocer a los protagonistas más allá de las marcas del cronómetro: quiere sentir el sueño de un joven deportista, la pasión de un equipo técnico, el reto de una capitana o el compromiso de una afición.
Diversificar canales, multiplicar impacto
El futuro no es publicar lo mismo en todas partes, sino entender que cada canal tiene su valor y hablar en el lenguaje adecuado:
- La nota de prensa genera eco y legitimidad en los medios.
- La crónica web aporta contexto, datos y memoria histórica.
- Un post en Instagram muestra los mejores momentos y refuerza la comunidad visual.
- Un reel en TikTok puede viralizar un gesto espontáneo o una celebración.
- Un artículo en LinkedIn abre debate estratégico y posiciona al club o federación en el sector.
- Una newsletter fideliza a socios y aficionados, ofreciendo exclusividad y sentimiento de pertenencia.
Cuando cada pieza cumple su función, la comunicación deja de ser dispersa y se convierte en una estrategia sólida y coherente.

Mirando hacia adelante
El futuro de la comunicación deportiva no consiste en hacer más ruido, sino en generar más sentido. Una comunicación más breve, más visual, más inmediata y, sobre todo, más humana.
En Sentrenta lo tenemos claro: la comunicación, como el deporte, es un entrenamiento constante. Cada publicación es una repetición más; cada proyecto, un paso adelante. El público no solo quiere ver el deporte: quiere sentir su latido.
Y ese latido, a 130 bpm, es el que transforma una historia en una emoción compartida.



